Potaje de garbanzos, espinacas y bacalao

Es un plato principal, no haría falta nada más. Es muy habitual hacerlo siempre en cuaresma. Lo hacía mi madre, hasta que la necesidad hizo que lo empezara a hacer yo. Mi madre era cocinera en hospitales, era muy exigente y lo medía todo. El olor para mí en una comida es importante, que te dice cuando está hecha y te rememora. Es el potaje de toda la vida incorporado a la vida de toda la vida. De pequeño no me gustaba nada y ahora me encanta, el cuchareo me encanta.